Patrimonio Industrial



Elementos del patrimonio industrial y de la obra pública en Euskadi

Horno alto nº1 de AHV

horno_alto
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Página web:  https://goo.gl/vWIHuP
Territorio:  Bizkaia
Municipio:  Sestao
Grado de protección:  Calificado
Actividad:  Siderometalurgia y bienes de equipo
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El horno alto es un horno continuo de cuba construido con material refractario, cubierto exteriormente por una coraza de chapa soldada que constituye su armazón. Por su parte superior o tragante se carga una mezcla de mineral de hierro, cok y cal o piedra caliza como fundente. La carga, encendida por la base, se va quemando y reduciendo continuamente a medida que se recarga el horno por arriba y se le inyecta, por las toberas, aire previamente calentado en estufas. A medida que avanza la fundición, en la parte inferior del horno o crisol, se acumulan en estado líquido una capa de escoria sobre otra de arrabio; ambas son sangradas a intervalos periódicos por piqueras separadas. La marcha continua del horno produce un importante desgaste, especialmente en su revestimiento interior. Ello obliga a renovar los materiales refractarios y reconstruir el horno tras permanecer en funcionamiento en campañas de cinco o seis años, aproximadamente.

Hasta los años cincuenta, el tipo normal de horno alto construido en la siderurgia vasca había sido, en general, algo inferior a los 400 metros cúbicos de volumen útil, con una producción diaria de 300-330 toneladas. Los seis hornos altos existentes en Altos Hornos de Vizcaya en esta época se correspondían con este modelo. En el plan de reformas que la empresa proyecta desarrollar entre 1950 y 1956 se pretendía sustituir los hornos existentes por hornos de mayor capacidad unitaria.

Hasta 1958 no se inauguraba el horno n.º2 y, un año después, el horno n.°1. Los nuevos hornos eran de tipo americano, es decir se apoyaban sobre viga circular o madrastra. Cada uno de ellos tenía 6 metros de diámetro de crisol, 25 metros de altura total interior y 720 metros cúbicos de volumen interior útil; 14 toberas por las que se inyectaba aire calentado en estufas de tiro forzado de 15.000 metros cuadrados de superficie de caldeo, que podían lograr temperaturas del aire de hasta 900°C. Para el revestimiento interior se utilizó ladrillo aluminoso en la cuba y masa de carbono en el crisol. La refrigeración del horno se realizaba por medio de 440 cajas insertadas en su estructura.

Desde su inauguración hasta su apagado definitivo en 1992 (n.°2) y 1995 (n.°1), se realizaron cinco reconstrucciones de los hornos, que si bien no transformaron de manera significativa su volumen útil, mejoraron sensiblemente sus rendimientos, pasando de las 600 toneladas/día de capacidad teórica en la primera campaña a las 1.500 toneladas/día en la sexta y última.

El correcto funcionamiento de cada horno exigía el trabajo de un maestro que dirigía las operaciones de extracción, un ayudante que sacaba la escoria, dos garzones que preparaban los canales del arrabio y un escoriero que preparaba los canales de la escoria. Además, un vigilante de agua se ocupaba de vigilar los sistemas de refrigeración, las tuberías de agua y de limpiar los filtros, y por último, un maquinista se encargaba del control del sistema de carga. Todos ellos supervisados por el contramaestre y el jefe de turno. (J. E. VILLAR: Patrimonio industrial en el Pais Vasco, vol 2, p. 883).

Altos Hornos de Vizcaya. Horno alto
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Altos Hornos de Vizcaya. Horno alto
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