¿Sabias que...

... la mayor siderurgia del sur de Europa estaba en Euskadi?

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Herry Bessemer inventó en 1856 un sistema para la conversión de hierro en acero sin necesidad de utilizar combustible, que revolucionó el mundo industrial. Consistía en introducir una corriente de aire a presión en un convertidor, quemando las impurezas y eliminando el carbono. Las primeras pruebas se hicieron en los talleres de Sheffield (Inglaterra) el 25 de septiembre del mismo año. A los ensayos asistieron José María Ybarra, el hermano más pequeño de la familia, José Vilallonga, socio de la Compañía Ybarra y una docena de curiosos.
 
El sistema en un principio originó una serie de recelos entre los industriales, debido a que solo daba buenos resultados si el hierro introducido en el convertidor, estaba fabricado con mineral bajo en fósforo, características que solo se daban en Suecia y en la cuenca minera vizcaína. Tras las pruebas se firmó un contrato en que los ingleses se comprometían a solicitar el privilegio de invención en España, por un periodo de quince años y garantizar la asistencia técnica necesaria. El 31 de diciembre de 1856, el gobierno concedió a los Ybarra el privilegio de introducción por cinco años, mientras que el de invención llegaría el 31 de agosto de 1857.

Bessemer envió al puerto de Bilbao su famosa máquina convertidora en diciembre de 1857. Desde allí, debido a los últimos retoques que se estaban dando en las obras de la fábrica de Baracaldo, la trasladaron a la fábrica de Guriezo (Cantabria) donde poseían la familia Ybarra un establecimiento siderúrgico desde 1847. Los ensayos se realizaron el 27 de diciembre de 1857.

El resultado fue parecido al que se había realizado con anterioridad en Suecia, gracias a la calidad del mineral no fosforado, rico en manganeso y pobre en azufre. Mes y medio después, volvió a repetirse el ensayo en el mismo lugar. Sin embargo los Ybarra no estaban entusiasmados con el convertidor. Les resultaba demasiado caro para los resultados que proporcionaba. Además ya habían contratado el sistema Chenot de origen francés para aplicarlo en la nueva fábrica de Baracaldo, donde fueron construidos ocho hornos para la obtención de esponja metálica Este invento había obtenido una medalla de oro en la Exposición Universal de Paris de 1855. Prescindir de este sistema por el que habían desembolsado cinco millones de reales y del cuerpo técnico preparado para la ocasión, les parecía un despilfarro económico.

En junio de 1858, los Ybarra devolvieron las patentes a Bessemer y renunciaron a utilizar su procedimiento. El inventor británico lamentó profundamente la ruptura, pues su prestigio quedaba en entredicho. Los Ybarra sabían muy bien que los fabricantes europeos que no poseían un mineral tan excepcional como el de Somorrostro habían decidido prescindir de este invento tiempo atrás, utilizando los sistemas tradicionales para la obtención de acero.

Los hornos Chenot funcionaron hasta el año 1871 en que fueron abandonados, pues si bien resultaban más ventajosos que las forjas catalanas, el procedimiento para obtener el hierro era tan costoso como el de los hornos altos de carbón vegetal. Durante los once años que mediaron de 1860 a 1971 produjeron 17.330 toneladas.

El acero es una aleación fundamentalmente de hierro y carbono, pero éste no debe sobrepasar el 1,9%, aunque la mayor parte del acero producido en la realidad tiene un carbono inferior a 0,5%. El sistema solo podía utilizar minerales de baja ley fosfórica, como los que abundaban en la cuenca minera vizcaína, lo que despertó el interés de la siderurgia europea por el mineral de hierro vizcaíno, convirtiendo a Bizkaia en la ”California“ del hierro europea.

Además, entre 1880 y 1890 la modernización  de la vieja fábrica del Carmen en Barakaldo con la incorporación de la más moderna tecnología inglesa y de los primeros convertidores Bessemer, junto a la creación de otras siderurgias como ”La Vizcaya“ y ”La Iberia“ en Sestao, conferirá a Bizkaia la capitalidad de la producción de acero en el Estado hasta mediados del siglo XX. Las tres fábricas citadas se unirán en 1902 creando la mayor siderurgia del sur de Europa: Altos Hornos de Vizcaya.